un año y 8 meses de SILENCIO e IMPUNIDAD
sigamos exigiendo respuestas al gobierno !!!!!!!

Durante un año vinieron a mi taller de escritura dos vecinas de Zárate. Dos audaces. Se venían todos los jueves a la Capital por dos horas, aunque me imagino que por lo menos en la mitad de la medida disfrutaban las charlas de los viajes de ida y vuelta. Recuerdo muy bien la cara de una, la de la otra no tanto. Pero si tengo que hacer algo parecido a la memoria emotiva que hacen los actores, lo que me trae el recuerdo de aquellas dos mujeres es el de un constante estado de alerta.
Las dos estaban vinculadas a los derechos humanos. O por lo menos ésa era la perspectiva desde la que escribían todos sus textos. Los de ficción y no ficción. Las dos, por distintas razones personales y con diferentes grados de intensidad, necesitaban escribir sobre su estado de alerta. La escritura era en ese sentido, para ellas, de-sinflamatoria, igual que algunos vínculos de toda la vida, vínculos barriales que cultivaban con dedicación. Creo que en este caso se entiende perfectamente la expresión “desahogarse”. Zárate tuvo un número record de desaparecidos. Algo había quedado crudo en Zárate.
Zárate volvió esta semana y lo hizo como un latigazo.
Pero es un latigazo que recae en una parte del lomo de esta sociedad. Increíblemente. Ya pasó con Julio López. De acá para allá son todos setentistas. La indiferencia general (esto es: el secuestro de Puthod no fue tema de conversación ni en ascensores ni en verdulerías, como sí “el campo”, como sí el humo) está diciendo que a más de treinta años de la peor masacre política de la historia argentina, todavía hace pie, en las profundidades más sórdidas de la conciencia colectiva, aquel “algo habrán hecho”. Todavía, en el pozo ciego de esta idiosincrasia, sigue vigente la materia prima ideológica y emocional que admite, llegado el caso, el asesinato. Para decirlo claramente: “Algo habrán hecho” es una frase con la que se disculpa el asesinato.
No estamos hablando de otra cosa. Es el modo de terminar con algo.
Es un permiso. Es un umbral muy bajo de tolerancia a la política. Es una desviación. La tortura, la intimidación, la amenaza, el robo de niños, el mal en todas sus formas, desplegado en todas sus estrategias. Esta sociedad lo anidó, lo dejó madurar, lo concibió. Concibió a esos hombres que concibieron ese plan de exterminio. Los está juzgando a regañadientes.
Los condenados y los procesados tuvieron sobradas razones, durante décadas, para creer que jamás iban a pagar sus culpas. Ni siquiera las admiten. No se ven constreñidos a admitirlo, ni siquiera a defender sus ideas. Y eso es crucial. Los genocidas nunca defendieron sus ideas públicamente. Han desaparecido a sus ideas, como a sus víctimas. Y cuando hablo de ideas, no me refiero ni a política ni a economía, sino a algo anterior a todo eso. ¿Qué ideas soportan el crimen como herramienta? ¿Qué ideas valen la vida de uno o de tantos? ¿Cómo se justifica lo que hicieron? No lo justifican. Lo niegan.
Esa ruta que tomó el impulso asesino de los mentores y ejecutores del genocidio, el más completo silencio, encuentra su contraparte en varios sectores sociales que ahora responden con silencio a la prueba fehaciente de que lo que llamaban “pasado” no pasó. La misma prueba sirve para constatar una vez más que en eso que en relación a los derechos humanos se llama “pasado” hubo prácticas inexcusables y aberrantes, como la que lo tuvo por víctima ahora a Puthod. Y sin embargo... ningún escalofrío parece recorrer el clima general, como sí las retenciones móviles y la pelea del Gobierno con Clarín. Si el espanto no espanta, estamos en problemas mucho más graves que los que provocan las peleas por intereses sectoriales. Esas peleas son la moneda corriente de una democracia, sobre todo cuando hay piezas avanzando y retrocediendo. Pero ésas y decenas de otras peleas políticas por venir pisan en falso si una sociedad que se pretende democrática, que se declama tolerante, que se asume occidental, cristiana para más detalles, no ha tomado entera, toda, la íntima conciencia de que absolutamente ninguna idea –y ningún interés– vale una vida.
El que viene de Zárate es un latigazo tan fuerte, tan espeluznante, que no cabe menos que dar cuenta del sonido del golpe sobre los cuerpos y los miedos de miles y miles de personas. Pero algo de eso hay: la noticia del secuestro del presidente de la Casa de la Memoria de Zárate es, desde el jueves pasado, el sonido de un latigazo, el relato de un latigazo, algo referido, diferido, vago, lejano, es hasta impreciso cuando esta vez, y no como sucedió con López, los responsables de las áreas respectivas estaban como aquellas dos vecinas que conocí, en estado de alerta.
En su momento se habló de la “desprotección” de López, testigo clave contra Etchecolatz. Ahora también se habló de la “desprotección” de Puthod. Pero nadie está protegido de verdad, aunque tenga custodia, si vive en un país que no grita de indignación ante el esbozo de un crimen como hubo miles. Miles y miles. Asesinaron a miles y miles de personas. Lo digo, lo escribo, y sin embargo logro apenas el sonido del teclado y el dibujo de las letras en la pantalla. Este país tiene una costra que no deja pasar el peso específico de los huesos sin tumba. Todavía.


La reunión se realizó en la sede de ATE provincia en La Plata, tres horas después del horario convocado inicialmente, ya que se esperó la llegada a la puerta de la fiscalía de todos los trabajadores de MAFISSA liberados durante este domingo. Familiares, trabajadores y organizaciones solidarias fueron trayendo en autos a cada uno de los liberados desde las comisarías más lejanas donde habían sido trasladados. A la llegada de cada compañero fueron creciendo los festejos y cantos de apoyo por haber logrado arrancar de la cárcel a los trabajadores injustamente detenidos. La reunión Multisectorial dio inicio con un aplauso para los 16 compañeros por haber logrado su libertad y por su voluntad junto a la de sus compañeros de seguir la heroica lucha que vienen dando por trabajo para las 550 familias de MAFISSA.
Los trabajadores de MAFISSA realizaron una asamblea e informaron a la reunión Multisectorial sus resoluciones:
- Convocar el día Lunes 21 a las 10hs. una asamblea de trabajadores en la puerta de fabrica y presentarse en La Planta de Olmos (184 y 44) exigiendo que se reincorpore a todos los despedidos y suspendidos como dicta la conciliación obligatoria y obliga la medida cautelar de la justicia.
- Los trabajadores invitan a la comunidad y las organizaciones solidarias con su lucha a estar presentes y darles apoyo en esta acción.
- Convocar el día MIERCOLES 23 de Abril, a las 17,30 hs. desde Plaza San Martín en La Plata a una movilización para exigir el desprocesamiento de los trabajadores de MAFISSA y la reincorporación de TODOS los despedidos y suspendidos (cumplimiento efectivo de la Conciliación Obligatoria).
Los representantes de numerosas organizaciones presentes apoyaron estas medidas y plantearon la necesidad de nacionalizar la ejemplar lucha de MAFISSA, ya que el intento de quebrar con la represión y la penalización la lucha que están dando busca sentar precedente y aleccionar a todo el movimiento obrero y los que quieran salir a pelear.
En este sentido se hace un llamado a TODOS los organismos de DDHH, sindicatos, organizaciones estudiantiles, sociales y culturales, partidos políticos, personalidades, a participar en la movilización del día miércoles, promoviendo la mas amplia unidad para frenar este ataque represivo y en apoyo al reclamo de los trabajadores.
Se decidió también llamar fortalecer el "fondo de lucha" impulsando inmediatamente las mas diversas actividades y buscando aportes solidarios de dinero.
Promover una solicitada nacional en apoyo a la lucha de MAFISSA cuyo texto será enviado en breve.
Luego de la movilización del miércoles se pondrá fecha a una nueva reunión.
¡La lucha de los trabajadores de Mafissa tienen que triunfar!
