si falta López falta justicia

si falta López falta justicia
detenido desaparecido el 18 de septiembre de 2006

Venimos trabajando desde el año 2006. Hoy somos un grupo de mujeres que encontramos en el arte un modo para reflexionar y operar sobre nuestra realidad, tomando diversas problemáticas políticas y sociales que nos convocan y nos interesan. El discurso artístico es el medio y el cuerpo la principal herramienta de ese discurso. A veces hacemos producciones coreográficas y otras, acciones más performáticas y agitativas, buscando la expresión y participación colectiva. Generalmente abordamos el espacio público como escenario o lugar de manifestación.
Armamos este blog para comunicar parte de nuestra actividad y para dar difusión a las producciones de otros artistas y grupos que trabajan desde un arte que se posiciona ideológicamente pero que también abre preguntas y posibilita diversas respuestas.
En ocasiones subimos textos nuestros o textos de otros que nos resultan interesantes, motivadores, y creemos que pueden aportar al debate y a la reflexión en torno al hacer artístico y a los contextos en que ese hacer se inscribe.
Pero como nuestro universo de acción no se limita solamente al ámbito artístico, en este espacio también informamos acerca de eventos políticos, sociales y culturales que consideramos importante divulgar y apoyar.
En este blog utilizamos fuentes de distintas procedencias, no nos sentimos atadas a una línea editorial en particular ya que como colectivo no pertenecemos a ninguna agrupación ni partido político.
Nos gustaría mucho que quienes visitan este sitio, nos dejen su opinión, comentario, crítica...

martes, 24 de marzo de 2009


Fundamentación de la ternura

Pensaba en los motivos
de pensarte a cada rato,
de escribir que tu presencia
resulta casi imprescindible
y eso que sabemos
que tal palabra no existe,
de sentir ahora, por ejemplo,
la soledad de metal de los desiertos
y eso que también se piensa
en otros casos de mucha trascendencia...
Buscaba, te decía,
y solamente
siento en la sangre mil respuestas
que inundan los vocablos
(esos frágiles, humildes ranchos siempre al borde
del lenguaje necesario, siempre inútiles
cuando te viene la creciente...)
Entonces, compañera, he vestido con letras
algún intento de explicarte la ternura
(Quizás porque... y se escapan tantas cosas)
–Quizás porque... (y te quiero simplemente)
Te podría decir:
quizás porque incorporé
la estrategia de tu risa
a la línea operativa de mis sueños
(ese ejército pequeño tan lleno de coraje
para algunas cosas, con tan buenas intenciones
pero tan infiltrado de resabios,
tan poco organizado para desplegarse...)
Quizás porque mis ojos se llenaron
con las consignas de tu amor y tu dureza,
o quizás porque invadiste
los puertos del silencio que tenía
porque desembarcaste batallones
de caricias nuevas.
(de las únicas que sirven, las que se disparan
a partir del combate, de la militancia)
Y fue bastante simple
tu modo de invadir los territorios,
y fue bastante simple: me creciste
una calle que sirve
que podemos
seguir abriendo y me trajiste
tu manera de lluvia, de llegar
tu manera de semilla, de quedarte
de establecer la palabra y pronunciarme
una identidad que ahora sí (recién entonces)
puede servir para el nombre
de Mañana (el tiempo nuevo)
Quizás por todo eso, compañera
y por lo que falta gritar desde las venas,
existe la Ternura
o duele la distancia.
Ya sé, no es mucho fundamento
En las palabras
pero vos sabés de sobra que las cosas que importan
de la vida
se hacen con la sangre y con las manos,
te digo: el amor
la Revolución (y es suficiente)

(Oscar Wurm, poeta, militante
y combatiente,
1952-1976. )
fuente Signos del Topo

domingo, 22 de marzo de 2009

1976 - 24 de marzo - 2009 - 30.000 compañeros detenidos - desaparecidos presentes!


¡Ahora y siempre!
A 33 años del golpe genocida

con las banderas en alto de nuestros 30.000 compañer@s desaparecid@s
seguimos exigiendo: Basta de impunidad y represión. Desmantelamiento del aparato represivo. Cárcel común y efectiva a todos los genocidas.
Justicia por todos
l@s compañer@s. Juicios por Centros Clandestinos de Detención. Restitución de l@s niñ@s secuestrad@s y apropiad@s. Juicio y castigo a los responsables del secuestro y desaparición de Julio López.
Marchamos en repudio al golpe genocida del 76 y a la impunidad de ayer y de hoy
Ø La Plata, 23 /03 a las 17 desde Plaza San Martín.
Ø Buenos Aires, el 24 /03 a las 15.30 desde Congreso a Plaza de Mayo.

miércoles, 18 de marzo de 2009

esCRacHE!!!!!!

Siempre




A 30 meses de la desaparición forzada de Jorge Julio López

CON GENOCIDAS SUELTOS SIGUE LA IMPUNIDAD


18 de marzo – 18 horas - Plaza Moreno

martes, 17 de marzo de 2009

SOLICITADA

DOS AÑOS Y MEDIO SIN JORGE JULIO LOPEZ

Jorge Julio López sigue desaparecido.
Luchamos tres meses para que la justicia reconociera que se trataba de un secuestro. Un año para que la Procuración designara personal para la causa. Un año y medio para apartar a la Policía Bonaerense de la investigación. Dos años para que el expediente pase a una Secretaría especial para delitos de lesa humanidad y que, por fin, algún funcionario judicial lea la causa completa y siga las líneas de investigación que involucran a miembros de fuerzas de seguridad y militares.
Entonces, cuando por primera vez se apuntaba al círculo de instigadores, ideólogos y ejecutores, el juez se excusa de seguir actuando, el nuevo juez aparta a la Secretaría especial y otra vez la causa vuelve a quedar paralizada y errante entre los intrincados intereses judiciales, el silencio y la pasividad palpables del Poder Ejecutivo y la indiferencia ostensible del Legislativo.
Jorge Julio López sufre la impunidad de ayer y la de hoy. Quienes lo torturaron en Arana en 1976, caminan libres por las calles, libres e intocados por la justicia casi todos, y excarcelados por la Cámara de Casación Penal los pocos, muy pocos, que alguna vez fueron procesados.
Quienes lo secuestraron y desaparecieron hace dos años y medio siguen impunes y se fortalecen por el paso del tiempoY nosotros, como venimos haciendo desde hace dos años y medio, seguimos marchando, luchando, denunciando, exigiendo SU APARICION CON VIDA YA!

Solicitamos que remitan las adhesiones a justiciayalp@yahoo.com.ar

jueves, 12 de marzo de 2009

De burgueses asustados: "La muerte: una pena"

Por Eduardo Grüner *
“El miedo originario crea fantasmas absurdos. Evoca mutiladas víctimas de los relatos de Ulrico Schmidl. Sabemos que nos defienden disciplinadas fuerzas del orden, y la oleada del peligro nos llega desde allá (...). La tierra desde lejos nos transmite ese pavor. Un pavor mortecino, húmedo, terrestre y antiguo que también brota al menor descuido. Una ciudad inestable y atroz reposa muda y quieta, dentro o debajo de las otras.” Etcétera, etcétera. Durante unas 300 páginas más elabora ese tono, entre melancólico y apocalíptico, Ezequiel Martínez Estrada en su obra maestra La Cabeza de Goliat. Parece –es casi una banalidad decirlo– “escrito ayer”. Salvo que en su época la luz y el sonido catódico/estupefaciente no se deslizaba todavía en las penumbras íntimas del living o el dormitorio del proverbial “burgués asustado” listo para improvisarse fascista en el desayuno. Ni había, por lo tanto, vedettes ya ni siquiera con la ternura de la decadencia, chocheando gagá-gangosamente, transidas –es probable– de dolor auténtico y sin embargo con la peor mala fe, llamando a un ojo por ojo que, bien lejos de la épica vetero-testamentaria, apenas aspira al patetismo mediocre del susto de casta (adquirida, no adscripta) y la mueca casi última de una Judith con las marquesinas ya quemadas: el que mata tiene que morir, va de suyo, y como esto último nos va a suceder a todos, cuanto más cerca están más quisieran algunos/as, en ese resentimiento, irse acompañados/as. Ella no lo sabe –y por eso dice la verdad–, pero está planteando, por la negativa, un sesudo dilema de ética kantiana: ¿Acaso no tengo derecho a elevar mis pasiones personales a ley universal? Si en buen/a ciudadano/a pienso que el que mata debe ser matado, pero yo, claro, no sería capaz de hacerlo, ¿no debería hacerlo el Estado, “representante” de la voluntad del pueblo? “Hay muchos que piensan como yo” no es una mera falacia estadística: es sensibilidad para procesar una voluntad (incluso una “conciencia”) de clase, más el candor impune proveniente de haber llegado a la “clase”, y no tener que dignificar una prosapia. El Su-tinellismo (que ahora sabemos incluye reflejos spinettistas) no es una insensata farandulada individual: es una influyente configuración político-cultural que –como se dice– “produce subjetividad”. Así que –salvo por el detalle de ese catodismo actual con un poder multiplicador para el terror ya largamente inscripto en el corpus del socius (tema eminentemente león-rozitchneriano, se advertirá)–, salvo por eso, seguimos en don Ezequiel. Quiero decir: evocando “mutiladas víctimas” que vienen del fondo de los tiempos (o de los estómagos de los deglutidores de Garay) para que el pavor mortecino brote al menor descuido –aunque no parece tan descuidado que re-brote, sin duda por azar, casi siempre en calendas electorales–. La div(in)a no sabe –por eso es eficaz– que dice la verdad: los ventrílocuos a los que chiroliza se preparan para gobernar. “La mayor pasión de mi vida ha sido el Miedo”, confesó célebremente, hace tres siglos y medio, Thomas Hobbes, el fundador de toda posible filosofía del Estado “autoritario” (aunque, éste es otro debate que alguna vez habría que hacer: ¿no dice Freud, en algún lado, que el autoritarismo aparece precisamente cuando falla la autoridad?). ¿Por qué habríamos de ser menos los porteños de hoy, con nuestro “pavor” de que en cualquier momento (“por un descuido”) se resquebraje el asfalto de Belgrano o Recoleta y emerja –como en alguna vieja película B de ciencia-ficción en la que los invasores marcianos salían de bajo tierra (¿o era que se levantaban los muertos?: ya no recuerdo)– esa “otra ciudad” inestable o atroz que preferiríamos des-conocer (porque descompensan nuestra energía, parece que dijo otra vetero-vedette, con tonalidades más new age). El miedo fue el tema de Hobbes, en los albores del capitalismo, y sigue siendo el nuestro, en sus estertores indeterminadamente prolongados. Lo conocimos, inflado hasta el horror indecible –ninguna apelación oficial a la Memoria logrará borrar ese recuerdo– del ’76 al ’83. Pero sobrevivió después (es una de esas ciudades escondidas “dentro o debajo de las otras”), trasmutado en hiperinflación o la sorpresa que correspondiera. Hubo que pasar al que se fue (único de los todos que se tenían que ir) en autogiro nocturno, y la re-fundación del 2003 (que no re-fundó nada pero abrió una rendijita de aire fresco hoy un poco enrarecido) para descubrir que estamos otra vez en lo mismo: el tema –o el lévi-straussiano “mitema”– sigue siendo el miedo. Hoy bifurcado, básicamente, en dos fuentes ominosas: por un lado, una vez más, el miedo económico: a saber, la crisis “globalizada” (qué raro: hasta hace unos meses lo “global” era la solución, no el problema), cuya relativa modestia local es mediáticamente sobredimensionada con típica lógica de “profecía autocumplida”; por otro, con renovados bríos, el miedo social: éste, aunque venga del fondo de los tiempos, convengamos en que ha sufrido una pronunciada degradación; si antes era al potencial revolucionario de la clase obrera organizada o al pueblo insubordinado, ahora es al fantasmal lumpenaje de un “más allá” que ni siquiera se sabe bien dónde queda (las fronteras urbanas han devenido lábiles, y ya ni la avenida Córdoba nos garantiza ser norteños), y sólo secundariamente a un “populismo” light que trabaja de chivo emisario por haber renunciado a darse base de masas: del “subsuelo sublevado de la patria” hemos pasado a los “muertos-vivos” surgiendo de los sótanos oscuros, de la policía brava a la UCEP, esa gestapito Macri-biótica. La solución de nuestras vedettes mortecinas (para insistir con ese estupendo adjetivo martinezestradista), altamente representativas –hay que decirlo– de una “clase política” más afecta a las cámaras (las empresarias y las de TV) que a la incómoda calle, es muy poco táctica, y un poco contradictoria: producir más muertos –más fantasmas–, sea por hambre o por “pena”, para poder seguir tranquilamente con los negocios... que están en crisis. Mr. Lynch, se sabe, es más eficaz que la morosa Justicia argentina para tender puentes de cadáveres sobre los ríos infestados de cocodrilos ante los portones del castillete. Es decir, para tranquilizar momentáneamente a los asustados, no importa qué pase después. Y sería ingenuo acusarlos/as de no haber leído a, digamos, un René Girard, con sus explicaciones de la violencia mimética como destructora de toda forma de comunidad, y la idea (a menudo malentendida) de que la “solución” del chivo expiatorio sólo puede ser transitoria: aunque ella sea el origen violento de la Ley, ésta (alguna Ley, no necesariamente las que tenemos) deberá reemplazar la “salida” del asesinato colectivo. O de desconocer las ingentes bibliotecas ya escritas que demuestran la inoperancia de la pena de muerte para reducir la violencia social. Inútil, esa acusación de ignorancia, porque el conocimiento para nada serviría: ante el terror, la única Razón valiosa (con “valor de cambio”, y plusvalor fetichista) es la Razón puramente instrumental, “técnica”, que alienta hoy la bola de nieve de la muerte para algunos para que mañana nos matemos entre todos. Y no es que las causas de esos efectos no sean eficientes: en el reino de la actual (im)política, con la fórmula Miedo Económico + Miedo Social se ganan –se ganarán– elecciones. Ganará, con esa fórmula, cualquiera sea el que gane. Hoy, en el mundo, se gana siempre –lo ha analizado agudamente Alain Badiou para el caso Sarkozy– con el slogan apenas matizadamente único del miedo. Si es por “centroderecha”, es el miedo al “otro” (sin mayúsculas); si es por “centroizquierda” (la mediaclase progre de hoy, sabemos, es extremista de centro y fundamentalista de la moderación) es por “miedo al miedo”: reacción especular del que quiere diferenciarse dentro de la cancha que ha marcado el adversario. Reconozcamos que también aquí hay un cierto declive cultural en nuestros fantasmas. Con una modesta metáfora literaria: si el Quasimodo de Victor Hugo gritaba “¡las campanas, las campanas!”, o el Kurtz de Conrad gritaba “¡el horror, el horror!”, nuestro burgués asustado grita “¡los negros, los negros!”, y nuestro progre bienpensante “¡el campo, el campo!” (todavía no hemos llegado, pero llegaremos, a: “¡el country, el country!”). Dicho sea esto último no para minimizar el desagrado ante la conformación de un sólido bloque de derecha que –miedos y medios mediante– viene galopando al son de los bombos sojeros (y cada vez con menos retenciones en su armado propiamente político), sino para establecer que aún nos falta ver, en la vereda de enfrente de la nueva guardia restauradora, algo realmente diferente, y no un tironeo –quizá defendible en términos de oposición a “lo peor”, pero nada más– en el interior del mismo “campo”. No es entre el miedo y el “miedo al miedo” que hay que elegir. No es entre la “seguridad” y la “inseguridad” (resignada), o entre la pena de muerte y el “garantismo”, que hay que definirse. Mucho menos entre la “seguridad” y la “inseguridad” (¿cuándo, en efecto, estuvo la clase media argentina más “segura” que entre 1976 y 1983?). Desde ya: los ciudadanos argentinos (aun cuando nunca hayan estado en Nueva York o San Pablo, para poder comparar) tienen derecho a sentirse protegidos de los delincuentes. Pero “seguridad” es mucho más que un concepto policial: es –o debería ser– una categoría política completa, que incluye la seguridad al acceso de alimentos, vivienda, empleo, educación, salud. Pero estas ampliaciones del campo semántico, claro, son siempre “a largo plazo”, y no entran en los nítidos dualismos. Así presentados, esos sistemas de oposición binaria son de una insanable mediocridad ideológica y de un avieso cinismo clasista, aunque se los anuncie desde diez radios al mismo tiempo. El efecto que pretenden –al igual que en su momento la oposición blanquinegra “Gobierno/Campo”– es el de dividir a esa entelequia llamada “opinión pública” en bandos congelados, “ontológicos”, que no responden a ninguna relación “dialéctica”, mucho menos a un debate político sustantivo o a una interrogación crítica sobre las condiciones integrales de enunciación de las palabras que se naturalizan. Lo que sí logran es un inmediato efecto “performativo”: si alguien está a favor de la legalización del aborto es automáticamente un asesino de nonatos, si está en contra de la pena de muerte es cómplice de los delincuentes. Hay que escupir esa sopa de letras y armar un nuevo crucigrama. Sentarse a definir los términos y debatir a qué política de la lengua (y, por lo tanto, de todo lo demás) responden esas definiciones. Como se decía en un tiempo: hay que “achicar el pánico” antes de que ese “pavor mortecino” del que habla Martínez Estrada nos deslumbre hasta dejarnos ciegos.
* Sociólogo, ensayista, profesor de Teoría Política (UBA).

lunes, 9 de marzo de 2009

Flores

Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres,

¡Qué poco es un solo día, hermanas,
qué poco, para que el mundo acumule flores frente a nuestras casas!
De la cuna donde nacimos hasta la tumba donde dormiremos
-toda la atropellada ruta de nuestras vidas-
deberían pavimentar de flores para celebrarnos
(que no nos hagan como a la Princesa Diana que no vio, ni oyó
las floridas avenidas postradas de pena de Londres)
Nosotras queremos ver y oler las flores.
Queremos flores de los que no se alegraron cuando nacimos hembras
en vez de machos,
Queremos flores de los que nos cortaron el clítoris
Y de los que nos vendaron los pies
Queremos flores de quienes no nos mandaron al colegio para que cuidáramos a los hermanos y ayudáramos en la cocina
Flores del que se metió en la cama de noche y nos tapó la boca para violarnos mientras nuestra madre dormía
Queremos flores del que nos pagó menos por el trabajo más pesado
Y del que nos corrió cuando se dio cuenta que estábamos embarazadas
Queremos flores del que nos condenó a muerte forzándonos a parir
a riesgo de nuestras vidas
Queremos flores del que se protege del mal pensamiento
obligándonos al velo y a cubrirnos el cuerpo
Del que nos prohíbe salir a la calle sin un hombre que nos escolte
Queremos flores de los que nos quemaron por brujas
Y nos encerraron por locas
Flores del que nos pega, del que se emborracha
Del que se bebe irredento el pago de la comida del mes
Queremos flores de las que intrigan y levantan falsos
Flores de las que se ensañan contra sus hijas, sus madres y sus nueras
Y albergan ponzoña en su corazón para las de su mismo género
Tantas flores serían necesarias para secar los húmedos pantanos
donde el agua de nuestros ojos se hace lodo;
arenas movedizas tragándonos y escupiéndonos,
de las que tenaces, una a una, tendremos que surgir.
Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres.
Queremos flores hoy. Cuánto nos corresponde.
El jardín del que nos expulsaron.

Gioconda Belli
8 de Marzo de 2007

viernes, 6 de marzo de 2009

Por el Día de las mujeres en lucha


Lunes 9 de marzo, 16hs - Plaza San Martín / 7 y 51 / Jornada Cultural Radio abierta / Fotos / Poesía
**Por el derecho a decidir sobre nuestros propios cuerpos.
**Educación sexual para decidir / anticonceptivos para no abortar / aborto legal, libre, seguro y gratuito para no morir.
**No a la heterosexualidad obligatoria.
**Basta de los estereotipos de belleza-consumo del sistema patriarcal y capitalista.*
*Desmantelamiento ya! de las redes de Trata y prostitución.
**Basta de Femicidios / Justicia para Sandra Ayala Gamboa.
**Libertad a Romina Tejerina / Cárcel a los violadores.
**Separación de la iglesia del Estado.
**No a la Feminización de la pobreza / Basta de despidos: las mujeres somos las que mas sufrimos las consecuencias de la Krisis.
**Basta de todo tipo de violencia hacia las mujeres.
“Mucho cambia cuando las mujeres nos juntamos. La historia de nuestras luchas lo demuestra, porque sabemos que juntas podemos salir transformadas y transformar al mundo.”

jueves, 5 de marzo de 2009

8 de marzo - día de lucha por los derechos de las mujeres


...más allá de las diferentes versiones sobre el día internacional de la Mujer, la realidad muestra que muy pocas cosas cambiaron desde aquellas jornadas.
El capitalismo, fundado en una sociedad patriarcal, somete a millones de mujeres de diversas formas: la trata de personas, el trabajo precario y esclavo de las maquilas, la pobreza, el hambre, la violencia. El cuerpo de las mujeres continúa siendo el campo donde se libra la batalla de la opresión. A pesar de esto, la resistencia es más fuerte. Las mujeres se organizan, se juntan, luchan por la tierra, por la paz, contra el hambre, contra la exclusión, contra la ocupación de los pueblos, contra las guerras y en ese largo camino su voz trasciende los idiomas, las fronteras, las religiones, las culturas.
Hay miles de historias que son parte de nuestra historia como mujeres, y entre ellas está la de Rachel Corrie, una joven pacifista de Estados Unidos. El 16 de marzo de 2003, Rachel, se paró frente a un bulldózer del ejército israelí, para impedir la demolición de una vivienda de una familia palestina en Gaza. Aunque el conductor, un soldado, la vio -de acuerdo al testimonio de 7 personas que estaban en el lugar- siguió adelante y le pasó por encima. Rachel tenía 23 años cuando fue brutalmente asesinada.
Ella llegó a Palestina como parte del Movimiento de Solidaridad Internacional, que resiste la ocupación de tierras por parte de Israel, con métodos no violentos...
Naomi Klein en su artículo “La vara estadounidense para medir vidas” escribió sobre Rachel: “Con la creencia de que su chaleco anaranjado fosforescente le serviría de armadura, que su megáfono podía repeler las balas, Corrie se paró frente a las excavadoras, se durmió al lado de los pozos de agua y escoltó a niños a su escuela. Si los bombas suicidas transforman sus cuerpos en armas de muerte, Corrie transformó el suyo en lo opuesto: un arma de vida, un escudo humano.”
Unos días antes de su muerte, Rachel escribió a su madre: “Cuando estoy con amigos palestinos, tiendo a sentirme un poco menos horrorizada que cuando intento actuar como veedora de los derechos humanos, informadora o militante activista. Ellos representan un buen ejemplo de cómo resistir por largo tiempo. Se que esta situación los afecta, y que al final los atrapa a todo nivel, pero a pesar de ello, me asombra su fortaleza para ser capaces de defender una parte tan importante de su humanidad: la risa, la generosidad, el tiempo familiar, frente al increíble horror que ocurre en sus vidas, y frente a la presencia constante de la muerte. Me sentí mucho mejor después de esa mañana. Pasé mucho tiempo escribiendo sobre la desilusión de descubrir, casi de primera mano, el grado de maldad del que todavía somos capaces. Al menos debería mencionar que también estoy descubriendo un grado de fortaleza y de capacidad fundamental que tienen los humanos para seguir siendo humanos en las circunstancias más desesperadas, algo que nunca antes había visto. Creo que la palabra es dignidad. Como me gustaría que conocieras a estas personas. Ojalá que algún día sea posible.”
Rachel como cientos, miles de mujeres deciden poner su cuerpo y su vida combatiendo la opresión, la explotación…Ellas reivindican nuestra dignidad de mujeres, nuestra historia de lucha. Su voz, nuestras voces se multiplican y rompen el silencio: No queremos flores, no queremos frases hechas, no queremos saludos.¡Queremos todos nuestros derechos!
fragmento de una nota de Zula Lucero en el Periódico de Las Mariposas

lunes, 2 de marzo de 2009

Un teMA - DOs MirADas


Banksy, artista callejero