si falta López falta justicia

si falta López falta justicia
detenido desaparecido el 18 de septiembre de 2006

Venimos trabajando desde el año 2006. Hoy somos un grupo de mujeres que encontramos en el arte un modo para reflexionar y operar sobre nuestra realidad, tomando diversas problemáticas políticas y sociales que nos convocan y nos interesan. El discurso artístico es el medio y el cuerpo la principal herramienta de ese discurso. A veces hacemos producciones coreográficas y otras, acciones más performáticas y agitativas, buscando la expresión y participación colectiva. Generalmente abordamos el espacio público como escenario o lugar de manifestación.
Armamos este blog para comunicar parte de nuestra actividad y para dar difusión a las producciones de otros artistas y grupos que trabajan desde un arte que se posiciona ideológicamente pero que también abre preguntas y posibilita diversas respuestas.
En ocasiones subimos textos nuestros o textos de otros que nos resultan interesantes, motivadores, y creemos que pueden aportar al debate y a la reflexión en torno al hacer artístico y a los contextos en que ese hacer se inscribe.
Pero como nuestro universo de acción no se limita solamente al ámbito artístico, en este espacio también informamos acerca de eventos políticos, sociales y culturales que consideramos importante divulgar y apoyar.
En este blog utilizamos fuentes de distintas procedencias, no nos sentimos atadas a una línea editorial en particular ya que como colectivo no pertenecemos a ninguna agrupación ni partido político.
Nos gustaría mucho que quienes visitan este sitio, nos dejen su opinión, comentario, crítica...

sábado, 30 de mayo de 2009

Arte y militancia política


Hernán "Cabra" De Vega
"Organización Revolucionaria contra el Capital..."

Si hubiese que definir al Cabra en pocas palabras, el término más adecuado sería sin dudas el de artista militante.El que ha sublimado la pasión de la militancia y de la lucha en el arte.Fundador en el año 1992 de "Las manos de Filippi", esta banda representó, durante la década del 90´ y hasta nuestros días, la crónica musical de los conflictos obreros y populares que recorrieron Argentina haciendo temblar a las clases dominantes. Cuando el movimiento piquetero hizo estallar su grito de combate, el Cabra hizo estallar el suyo con "Cutral Có", tema que lleva el nombre de la ciudad neuquina, cuna de la rebelión de los desocupados. Luego llegó "Sr. Cobranza", tema popularizado por Bersuit Vergarabat, que anticipaba el hartazgo generalizado que desembocaría en el Argentinazo.El Cabra no se limitó, sin embargo, a la composición de letras combativas: su aporte militante y el de "Las manos" fue tocar en solidaridad con cada lucha, o sea reforzar el espíritu de combate contra el capitalismo mostrando su solidaridad y fortaleciendo la lucha contra el sistema.En 2002, con la irrupción del Argentinazo y las asambleas populares, su tema "Los métodos piqueteros" se transformó en un himno una gran parte de la juventud - incluso más allá de las fronteras.En diciembre de 2004 se produciría la Masacre de Cromañón. Con "Cromañón" llegaría la necesidad de organizar a los músicos contra una política de criminalizar al Rock para privatizar la movida rockera. Contra esta política nació, a principios de 2005, el M.U.R (Músicos Unidos por el Rock, http://www.movimientomur.com.ar/) para luchar por el derecho a tocar, sobre todo de las bandas nuevas, que fueron las más perjudicadas."Las Manos de Filippi" siguen siendo una banda ícono contra la consagración del orden establecido -desde la política, hasta las costumbres y la cotidianeidad.
Imaginar otro mundo para meterle más ganas a luchar por nuevos objetivos.
- ¿Te da miedo el mundo, o el país, que va a heredar tu hija? , le preguntaron en 2002, en pleno Argentinazo. "No, respondió el Cabra, al contrario. Yo tengo una visión positiva de lo que está ocurriendo. Hay que saber mirar: el pueblo por un lado, los políticos burócratas por el otro... Es bueno que no haya dudas de quién es quién. Es un momento interesante de la historia".

Hernán "Cabra" De Vega es candidato a legislador de la Ciudad de Buenos Aires por el Partido Obrero
Fuente: Blog "TIENEN EL PODER Y LO VAN A PERDER"

miércoles, 27 de mayo de 2009

Recomendado


sobre la muestra ambulante de La Grieta

PRESENTACIÓN DEL CATÁLOGO DE LA MUESTRA AMBULANTE
SÁBADO 30 DE MAYO A LAS 20 HS
EN EL GALPÓN ENCOMIENDAS Y EQUIPAJES DE LA GRIETA - 18 Y 71

lunes, 25 de mayo de 2009

La basura argentina

Por Osvaldo Bayer

Estuve por las costas del Paraná. El río amado desde la niñez y, luego, apenas salido de la adolescencia, cuando fui marinero timonel del vapor “Madrid” y viajábamos desde Buenos Aires hasta Asunción. Pero esa profesión, llena de descubrimientos y paisajes, se acabó cuando hice la famosa huelga de 1950 y fui el único tripulante del “Madrid” que cumplió con la resolución de la asamblea. Por eso me desembarcaron para siempre. Como me lo dijo a los gritos el prefecto nacional marítimo de Rosario mientras rompía a pedazos mi libreta de embarque: “Usted jamás va a volver a pisar los buques de la patria”. Y tuvo razón. Nunca más volví a pisar los buques del Paraná. Debo estar todavía en alguna lista, ésas que se pasan entre sí los dueños de los mares y de los ríos.
Sí, estuve ahí, en Rosario, hace pocos días. Vi la villa miseria integrada por los tobas chaqueños. Cada vez con más habitantes. Vienen todos, uno a uno, desde las tierras de sus ancestros, donde vivieron miles de años. Pero nuestra civilización los empuja o los echa a patadas. O con sierra mecánica.
Encuentro a uno de ellos, con su rostro típico de hijo de la tierra. Le pregunto a boca de jarro: “¿Y ustedes por qué abandonan su paisaje y se vienen aquí?”, “Porque no nos han dejado nada”, me responde con sabia lentitud. “Nada, ni tierra ni árboles... aquí, en las ciudades, hay por lo menos basura.” Me quedo en silencio. Para qué hablar más. Por lo menos le dejamos la basura, para que la revuelvan. Pienso en Tupac Amaru, a quienes los cristianos lo atamos de cada brazo y de cada pierna a caballos y después le cortamos la lengua y la cabeza. Ahora les dejamos la basura. A lo mejor encuentran algo.
En Rosario le propongo a una delegada coya hacer todos los años, para el 25 de Mayo o el 9 de Julio, una marcha de los pueblos originarios hacia el monumento a Julio Argentino Roca, en el centro de Buenos Aires, a pedir que se quite ese bronce maldito creado por la década infame. Sí, a ese Roca que dijo en el Congreso de la Nación (textual) que “la ola de bárbaros que ha inundado por espacio de siglos las fértiles llanuras ha sido por fin destruida... el éxito más brillante acaba de coronar esa expedición dejando así libres del dominio del indio estos vastísimos territorios que se presentan ahora llenos de deslumbradoras promesas al inmigrante y al capital extranjero”. Y después, en Londres, el mismo Julio Argentino Roca dirá, en el banquete que le ofreció la empresa Baring Brothers: “He abrigado siempre una gran simpatía por Inglaterra. La República Argentina, que será algún día una gran nación, no olvidará jamás que el estado de progreso y prosperidad en que se encuentra en este momento se debe en gran parte al capital inglés”. Y entregará, acto seguido, dos millones de hectáreas de la Patagonbia a 137 estancieros británicos con la concesión Grünbein.
Sí, una marcha de protesta. En silencio, sólo con los sones de esa música originaria traída desde los rincones de los siglos. Para que se lo baje del bronce al genocida y que se le devuelvan las tierras comunitarias a los pueblos nativos de estas tierras.
Aprendimos una historia donde nos enseñaron –de acuerdo con la línea dejada por Roca– que los pueblos originarios eran “los salvajes, los bárbaros”. Pero la historia verdadera nos demuestra que en ningún momento seguimos la línea trazada por los pensadores de Mayo.
Ya con las guerras intestinas interminables de federales y unitarios, con el degüello de prisioneros, las luchas armadas y políticas entre la capital y el interior después de Urquiza, la ya citada campaña contra los pueblos originarios para quedarnos con la tierra, el verdadero genocidio que fue la guerra contra el pueblo paraguayo, la ley roquista de la expulsión de los obreros extranjeros para combatir la digna lucha por las ocho horas de trabajo, las represiones obreras del coronel Falcón e Yrigoyen en la Semana Trágica, la Patagonia Rebelde y contra los hacheros de la empresa británica La Forestal, las catorce dictaduras militares contra la democracia, el invento argentino de la “picana eléctrica” para nuestra policía y la culminación con uno de los sistemas represivos más perversos de la historia del mundo: la desaparición de personas, el robo de niños y el arrojar prisioneros vivos desde aviones al Río de la Plata. Todo eso, además de los grandes negociados de algunos gobernantes, nos dejan sólo como solución la autocrítica profunda de nuestra historia y refundar la Nación, por fin de acuerdo con los principios inalienables de la ética.
Para ello, seguir a fondo con las investigaciones de los crímenes de la última dictadura. Vamos avanzando, pero todavía estamos en los principios. Se ha perdido casi un cuarto de siglo para tratar sólo de “mirar para adelante” y no analizar cómo fue posible, en un país “católico”, tanta maldad, tanta crueldad.
s que hay, en la sociedad, muchos obstáculos: los que todavía tienen miedo, los que se han complicado de alguna manera y quieren desligarse de su anterior falta de conducta y los que defienden, en lo que pueden, a los autores de la llamada “muerte argentina”.
El profesor universitario Osvaldo Hugo Cucagna, docente en la cátedra de Derechos Humanos que ejercí en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, ha sido testigo de un hecho que merece toda la atención de la Justicia y de los organismos oficiales y no oficiales de Derechos Humanos. El 5 de abril de 2006, el profesor Cucagna concurrió a una reunión del CEIM (Centro de Investigaciones de Medios de Comunicación y Semiología de la Vida). Al comenzar esa reunión, se presentó ante los ocho concurrentes la directora de cine Gabriela Kessler, francesa, para hacer un trabajo para su escuela de cine en Londres. Les solicitó reportearlos a todos sobre los treinta años del golpe de Estado militar y sobre el efecto del terrorismo en cada uno. Cuando le tocó el turno a la doctora Silvia Patera, ésta relató que en 1976 era enfermera en el Hospital Militar Central, donde trabajaba desde antes y lo hizo hasta el final de la dictadura. En total, doce años. Allí –y esto lo confesó ante las cámaras– la hoy doctora Patera fue obligada a aplicar inyecciones de clorato de potasio a prisioneros internados en el lugar. Es decir que, por “obediencia debida”, fue utilizada como instrumento de asesinatos aplicados a los llamados “desaparecidos”. Además, reconoció haber sido miembro de las dotaciones de los “vuelos de la muerte” de prisioneros. En los veintiséis años siguientes de democracia sólo una vez había relatado lo mismo en el curso de Psiquiatría de la APSA, ante un grupo de psicodrama.
svaldo Cucagna instó a la doctora Patera a realizar la denuncia correspondiente ante la Justicia y ante los organismos de derechos humanos. Como esto no se llevó a cabo, Cucagna hizo la denuncia ante la Justicia y acompañó la traducción mediante la lectura labial del DVD donde la doctora Patera hizo su confesión, ante el Juicio por la Verdad, que preside el doctor Schiffrin. Este citó a la doctora Patera, pero ella se negó a declarar. Y entonces pasó a la calidad de imputada.
Todavía no se ha iniciado ninguna investigación sobre lo ocurrido en el Hospital Militar Central durante la dictadura. El “caso Patera” serviría como punto de partida. Todos aquellos que trabajaron en ese hospital tienen el deber de declarar lo que vieron e hicieron en ese período. Eso se llamaría coraje civil. Si no lo hacen caen en la complicidad con los horrendos crímenes. Lo mismo tienen que hacer los asistentes a la reunión en la cual la doctora Patera confesó su colaboración en los vuelos de la muerte, en el nacimiento de niños de prisioneras que luego fueron regalados a familias de militares, policías y civiles y en aplicar inyecciones de clorato de potasio a los prisioneros. En la búsqueda de la verdad y para que esto nunca vuelva a ocurrir deben presentarse todos los actores y testigos. Con esto no van a perjudicar a la doctora Patera, quien así podrá enfrentar su propio problema psicológico no resuelto al callar. Quien haya trabajado en aquel tiempo en ese hospital militar tiene el deber ético de presentarse y declarar ante la Justicia. Si no, llevará la carga de la sospecha durante el resto de su vida.
¡Cuánta basura moral hemos acumulado los argentinos al permitir primero y al callar después! Es la misma basura de la que se guardó silencio durante un siglo y medio después del crimen cometido contra los pueblos originarios, a los cuales, ahora, condenamos a la basura material.

sábado, 23 de mayo de 2009

Cuerpo en venta

Cuerpo en venta, o efecto varicela un acto simbólico en el cual Soledad Sánchez Goldar propone vender partes de su cuerpo para ser marcadas con el pequeño círculo rojo que utilizan las galerías para marcar que una pieza fue vendida, el círculo será tatuado y no podrá ser removido de la piel, una marca que llevará para siempre, esta obra es un acto que pone de relieve la maquinaria del mercado del arte a través de un lenguaje que no entra dentro del mercado del arte local: Performance.
La artista utiliza su cuerpo en forma simbólica para hablar del mercado del arte, de coleccionismo, de dinero y de poder.
Esta pieza está compuesta por interrogantes más que por afirmaciones: ¿Que motiva a los artistas a intentar entrar en el circuito del arte? ¿Que motiva a los coleccionistas a adquirir obras de arte? ¿Alguien compraría una obra que no es tangible? ¿Alguien compraría una idea? ¿Quién puede o decide adquirir una pieza que no puede llevarse a su casa, que no puede exhibir ni re vender?
Esta obra es una acción en la cual una persona con dinero ejerce poder sobre otra, con su dinero puede hacer que una persona realice una marca de por vida en su piel, esta pieza habla del poder que proporciona el poseer dinero en nuestra sociedad actual, de la esclavitud que genera la necesidad de dinero, del valor simbólico que se obtiene al comprar una pieza de arte, la firma de un artista.
De venderse este tatuaje, la acción será realizada en La Feria ArteBA 2009, en el Stad H66 de la Galería Animal, la acción será realizada por Soledad Sánchez Goldar y Rodolfo Fisher quién acompaña a esta artista en todo su proceso de obras en la piel y el uso del cuerpo como espacio de memoria.
ArteBA, del 22 al 27 de mayo de 2009 en La rural, Capital Federal, Argentina.

viernes, 22 de mayo de 2009

más sobre el Cordobazo


jueves, 21 de mayo de 2009

miércoles, 20 de mayo de 2009

A 40 años del Cordobazo

lunes, 18 de mayo de 2009

Cuerpos argentinos


domingo, 17 de mayo de 2009

Lunes 18 de mayo

SE CUMPLEN 32 MESES DE LA DESAPARICIÓN DE JORGE JULIO LÓPEZ

¿¿¿DÓNDE ESTÁN LOS RESPONSABLES DE SU SECUESTRO Y DESAPARICIÓN???

¿¿¿DÓNDE ESTÁN LOS RESPONSABLES DE INVESTIGAR LA DESAPARICIÓN???

LA CAUSA LÓPEZ ESTÁ PARALIZADA DESDE HACE 3 MESES
LA JUSTICIA Y EL GOBIERNO TIENEN QUE HACERSE CARGO.
SON NECESARIAS ACCIÓN Y VOLUNTAD POLÍTICA PARA SABER DÓNDE ESTÁ
LÓPEZ!!

A PARTIR DE LAS 12 HORAS EN LOS TRIBUNALES DE 8 Y 50
HIJOS CONVOCA
GRAN KERMESSE: La jUStiCIa K SigUE dE FeRiA!!!!!!
a LAS 18 HS MARCHA

jueves, 14 de mayo de 2009

Un regalito (atrasado) por el día del trabajador...

video

¿Dónde está Luciano Arruga?

video

Desapareció en Lomas del Mirador el 31 de enero después de haber sido detenido.

el juego de la oca


martes, 12 de mayo de 2009

Cine latinoamericano



Cine Latinoamericano
“Cátedras Bolivarianas”
Pasaje D. Rocha. Cine Select

Martes 12 de Mayo, 17,30 hs.
CUBA-VENEZUELA: Solidaridad Pueblo a Pueblo
Se Proyectará: “CRONICAS DEL CORAZON”

Intervendrá: Daniel JAUREGUI miembro de la Casa de la Amistad
CUBANA-ARGENTNA

Organiza: Grupo “Reflexión y Compromiso”
Entrada Libre y Gratuita

domingo, 10 de mayo de 2009

ToDO pAsa POr El cUErpO

escena de "Cuerpo de baile"

Fragmentos de la Entrevista al sociólogo y antropólogo David Le Breton - Página 12
“Todo lo que está en el mundo pasa por el cuerpo”
Por Alina Mazzaferro

El interés que ha suscitado su obra, revela el creciente atractivo de un campo de estudio que hace dos décadas tenía pocos adeptos: la sociología del cuerpo. Porque Le Breton, de formación sociólogo y psicólogo, se dedica hace más de quince años a estudiar la corporalidad humana a la que entiende no como mera biología sino, por el contrario, como “fenómeno social y cultural, materia simbólica, objeto de representaciones y de imaginarios”. Para él no hay nada natural en el cuerpo: los gestos y posturas corporales, el modo en que cada uno ve, oye y percibe el mundo que lo rodea, las maneras en que se sufre y se goza, las formas de relacionarse y comunicarse con los otros, hasta las emociones y todo el conjunto de las expresiones corporales son modelados por el contexto social y cultural en el que cada actor se encuentra sumergido.
Así, Le Breton se ha encargado de estudiar las diferentes concepciones del cuerpo de la sociedad tradicional y la moderna, según múltiples puntos de vista: desde los ritos de interacción en distintas sociedades y épocas hasta los juegos de la seducción y los modos diferenciales en que el hombre y la mujer expresan sus sentimientos; desde las prácticas del piercing y del tatuaje hasta el arte contemporáneo que involucra al cuerpo como material estético; desde el cuerpo del discapacitado hasta los homogéneos cuerpos cinematográficos y televisivos; desde la bulimia y la anorexia hasta todo el conjunto de preocupaciones actuales por la belleza, la salud y la apariencia.
Además, Le Breton ha publicado una breve, esquemática pero útil genealogía de las teorías que se han ocupado del cuerpo –La sociología del cuerpo (Nueva Visión, 2002)–, en donde recorre todas las corrientes sociológicas, filosóficas y antropológicas que histórica, implícita o explícitamente han abordado las lógicas sociales y culturales del cuerpo, los imaginarios en torno de él, el control político de la corporalidad (trabajado especialmente por Michel Foucault) o los vínculos entre el cuerpo y las clases sociales (tarea encarada principalmente por la sociología de Pierre Bourdieu a partir de su noción de habitus).
Lo cierto es que el abordaje de Le Breton está en los antípodas de la obra de Foucault, Bourdieu o de autores post-marxistas que han encarado el estudio del cuerpo a partir de su situación de clase. Le Breton desconfía de la microfísica del poder que supondría un control invisible y diseminado en todos los ámbitos de lo social de las acciones corporales; tampoco cree en la existencia de un habitus de clase (esas disposiciones que con el tiempo vamos adquiriendo a partir de la experiencia). Para una buena parte de la intelectualidad argentina, estas sospechas y descartes pueden resultar incómodos, teniendo en cuenta el arraigo que esos autores tienen todavía aquí. Pero Le Breton viene de otro palo académico. Le Breton dice inscribirse en una corriente de pensamiento muy distinta, de tradición norteamericana: el interaccionismo simbólico, representado por el sociólogo Erving Goffman, considerado el padre de la microsociología.
Así lo expresó en una extensa y profunda charla con Página/12.
–¿Cómo comenzó a preocuparse por el cuerpo?
–Escribí sobre el cuerpo porque yo era un joven que se sentía mal en su propia piel. Estaba empezando a realizar mi tesis doctoral acerca de la construcción social y cultural del cuerpo cuando decidí partir a Brasil, con la voluntad de perderme, de desaparecer. Estuve allí durante meses, viajando a pie y en barco, atravesando todo el país, incluso el Amazonas, hasta que finalmente decidí volver a Francia para terminar mi tesis de sociología. Fue en esa época que empecé a escribir sobre las conductas de riesgo de los jóvenes y también acerca del cuerpo.
–¿En ese momento la sociología no prestaba atención al cuerpo?
–El cuerpo había sido objeto de análisis de Michel Foucault, pero desde un punto de vista más histórico. El etnólogo François Loux ya había trabajado sobre el cuerpo en la sociedad popular francesa, pero en general la investigación acerca del cuerpo no era valorizada en esa época. Para muchos de mis colegas el cuerpo no era más que una forma biológica sobre la cual no había nada que decir. Por supuesto que en Gran Bretaña y Estados Unidos había un cierto número de sociólogos y antropólogos que ya trabajaban este tema, pero eran los comienzos. Yo intenté aplicar los criterios de análisis de la antropología cultural a la cuestión del cuerpo.
–¿Cómo se aborda una antropología del cuerpo?
–Se trata de interrogarse. Doy un ejemplo: la cuestión de los colores. Podríamos pensar que para verlos se trata solamente de utilizar los ojos; pero en realidad un niño va aprendiendo progresivamente a reconocerlos. Primero aprende a reconocer el rostro de su madre, de su padre, de los objetos que le son próximos, luego el jardín y la calle y el mundo que lo rodea. Si su padre lo estimula a reconocer las formas de las aves, lo hará. Lo que significa que nuestra mirada está orientada, al igual que nuestro oído y nuestro gusto.
–Entonces no hay nada natural, todo es construido culturalmente...
–Exacto. Todo es construido culturalmente a través de la interacción de un niño con sus padres. Un niño que come siempre el mismo plato de arroz tendrá poco sentido del gusto. En cambio si una niña aprende a preparar y condimentar platos al lado de su madre será una gran cocinera, con un gran sentido del sabor.
–¿Esa es la tesis del libro que ha venido a presentar en la Feria del Libro?
–En El sabor del mundo... me dediqué a comprender cómo vivimos en el mundo, porque todo lo que está en él pasa por el cuerpo: debemos escuchar el mundo, tocarlo, olerlo, sentirlo. No hay mundo más que a través del cuerpo. Nos acercamos al mundo a través de la mediación de los sentidos. Y no sólo los cinco sentidos que conocemos, que son los que heredamos de la tradición griega, sino también otros sentidos. Porque hay otras sociedades humanas con otras percepciones sensoriales.
–¿Algo similar sucede con las emociones?
–En Las pasiones ordinarias... intento demostrar que todas las emociones provienen de la cultura. Quiere decir que hay una cultura afectiva dentro de la cual crecemos y dentro de la cual nos vamos a situar, con nuestros modos personales de ser, por supuesto, porque no somos clones ni robots. Siempre hay una variable personal en lo emocional, pero cuando pasamos de una cultura a otra vemos claramente cómo la cultura afectiva cambia, la manera en que los sujetos sentirán y demostrarán las emociones varía. Hay sociedades en las que los sujetos permanecen estoicos ante el dolor, porque la ritualización del dolor implica guardarse el sufrimiento para sí; y hay otras en las que las personas lloran, gimen, gritan ante el dolor.
–¿Y por qué el Adiós al cuerpo?
–¡No soy yo el que le digo adiós al cuerpo! En ese libro intento analizar el imaginario del cuerpo en el mundo de hoy, que considera que el cuerpo es insuficiente, imperfecto, que nos hace perder el tiempo; sobre él recae la muerte y la enfermedad, entonces se cree que si nos pudiéramos deshacer de él sería mejor. Se cree que la tecnología nos podrá liberar de la muerte, nos dará una juventud eterna, una creencia que reemplaza hoy a la que planteaba la existencia de un Dios y una eternidad en el paraíso. Intento comprender el porqué de esa exigencia de transformar el cuerpo en el mundo contemporáneo, por qué hay que hacer siempre régimen y deportes, por qué no tenemos más derecho a ser nosotros mismos y estar a gusto en nuestra piel.
–¿Cuáles son los problemas que esta creencia a favor de la tecnología nos traerá en el futuro?
–Veo una gran inequidad entre las sociedades más ricas y las más pobres. La tecnología del cyborg y la robotización se desarrollará entre los más ricos. Dentro de varios años asistiremos a esa fusión entre la tecnología y la carne, al desarrollo de la clonación, un mundo en el que elegiremos a nuestro hijo en una revista. Un mundo profundamente injusto, porque las tecnologías serán para los ricos y contribuirán a la inequidad.

sábado, 9 de mayo de 2009

sobre Hoheisel


“El Arte de la Memoria - La Memoria del Arte”

Horst Hoheisel, artista alemán nacido en Poznan, Polonia, ha realizado obras en Kassel (“Aljibe Aschrott”), en los campos de exterminio Buchenwald (Alemania) y Mauthausen (Austria) y en Weimar (“Historia Triturada”). Ha creado un proyecto sobre la dictadura militar en Brasil, junto con Andreas Knitz, y ha trabajado con artistas de la Argentina, Chile y Brasil. Muestras de sus trabajos se exponen en el Yad Vashem, Israel (“Etched Voices, Artists and the Holocaust”) y en Washington, Estados Unidos (“The art of memory/the memory of art”). Es profesor visitante de la Universidad Bauhaus, Weimar (Alemania).

“La memoria no se manifiesta en forma clara y distinta. Titila, resplandece en momentos fugaces, balbucea. Con estas ideas comenzó Horst Hoheisel, en un español difícultoso que sin embargo no le restó elocuencia, su conferencia sobre Arte y Memoria en el auditorio del MALBA. Ya se había presentado un par de días antes en la Facultad de Filosofía y Letras, donde luego de su conferencia y las intervenciones de Andrea Giunta y Horacio González se produjo un intenso debate sobre políticas de la memoria y memoriales dedicados a las víctimas del terrorismo de Estado en la Argentina. Hoheisel opina y propone ideas desestructurantes, desafiantes tanto para el futuro de la ESMA como para el Parque de la Memoria, al que considera un proyecto fallido. "No me gusta, parece un cementerio de esculturas —sostiene—. Yo las sacaría todas, dejaría libre el terreno y desde la orilla proyectaría luz sobre el agua del río." Las formas siempre cambiantes del agua, esa agua donde fueron arrojados tantos cuerpos, se volverían así lugar de memoria y reflexión.
Los monumentos dicen mucho más de nosotros mismos que de las víctimas y su historia. A partir de esta certeza, Horst Hoheisel lleva casi dos décadas inventando, proponiendo y realizando "antimonumentos" o monumentos negativos como un nuevo y radical arte de la memoria. Cultiva una poética que se instala como una oposición meditada y sistemática a toda forma de autoritarismo y a la instrumentalización de la memoria con fines políticos inmediatos. Cosa difícil tratándose de intervenciones en el espacio público.
Hoheisel define sus obras como Denkezeichen: en alemán "marcas de la memoria" pero además espacios para la reflexión (Denk significa pensar, reflexionar). La palabra para monumento (Denkmal) implica, en cambio, pensar sólo una vez. La suya es una poética de silencios y susurros, relampagueos fugaces, pistas que atrapan la curiosidad para ransformarla en decubrimiento. Es que en la experiencia alemana, la imposición oficial de una política de la memoria impartida coercitivamente a los hijos de los victimarios —dice— ha tenido consecuencias nefastas y una cuota de responsabilidad en la emergencia de grupos neonazis. Grupos de los que Hoheisel ha recibido durante años amenazas de muerte....

Las intervenciones de Horst Hoheisel recurren al oído, al tacto, no sólo a la vista, para activar la memoria. Su propuesta es buscar y rescatar las huellas antes de que se terminen de desvanecer, en lugar de construir grandes moles de mármol y bronce. En 1995, junto con Andreas Knitz realizaron un "Memorial del memorial" en la celebración del 50 aniversario de la liberación de los prisioneros de Buchenwald: a partir de antiguas fotografías recuperaron la memoria de un obelisco de madera que, unos días después de ser liberados, los sobrevivientes colocaron en el lugar más siniestro del campo a la memoria de los muertos allí. Hoheisel y Knitz señalaron el lugar donde había estado ese obelisco, (que sólo duró tres semanas pues la madera se usó luego para hacer un podio y festejar el 1 de mayo) y colocaron en la entrada del campo una placa de acero inoxidable con el dibujo de aquel obelisco y la palabra "humano" repetida en todas las lenguas de las nacionalidades de las víctimas. Esa placa se mantiene constantemente, día y noche, invierno y verano, a 37 grados: la temperatura del cuerpo humano. "Es una señal muy sensible —explica—, la gente se arrodilla y la toca para sentir el calor. En los días fríos el aire vibra sólo en ese punto del lugar vacío. A veces se puede transformar el calor técnico en calor humano."
Hoheisel trabaja construyendo un universo de testigos. Sus intervenciones articulan las memorias individuales para reconstruir lazos que las vinculen en una causa común: que la memoria de los crímenes los haga irrepetibles, que el dolor de las víctimas se renueve en nosotros. ¿Qué va a ocurrir —se pregunta—. Se pregunta qué va a ocurrir cuando mueran el último sobreviviente y el último victimario del Holocausto?...
Muchas de las intervenciones "contramonumenrales" de Hoheisel son efímeras. Como el colocar a media asta la bandera chilena durante un partido de fútbol para recordar a los presos políticos asesinados allí durante la dictadura de Pinochet. O la proyección de la puerta de Auschwitz, durante una noche entera, sobre la puerta de Brandeburgo, en Berlín. ....

"Los monumentos están vivos mientras se discute sobre ellos —dice Hoheisel—. Una vez instalados, esas moles de mármol, bronce o concreto, por más grandes que sean se vuelven invisibles, se olvidan. Vuelven a estar vivos cuando se empieza a pensar en su demolición."
Fragmentos de una nota publicada en la revista Ñ -2006

miércoles, 6 de mayo de 2009

Las Marcas

Jornadas

“Espacios, lugares, marcas territoriales
de la violencia política y la represión estatal”

13 al 15 de mayo de 2009

Desde la recuperación de la democracia en los países del Cono Sur, pero con especial énfasis desde mediados de los años noventa, diversos actores han desplegado diferentes iniciativas para intervenir sobre el sentido de ciertos espacios y lugares que condensan material y/o simbólicamente el recuerdo de la violencia política y la represión. Al mismo tiempo, este tema comenzó a concitar el interés académico y a tornarse un objeto de estudio específico dentro del campo de los trabajos sobre la memoria social de este pasado reciente en la región. Precisamente, las jornadas aspiran a convertirse en un ámbito de discusión de investigaciones académicas en curso sobre estos tópicos.

Nos interesa analizar y poner en discusión los emprendimientos de memoria generados en torno a sitios de recordación, lugares de detención clandestina y desaparición, y diversos espacios en disputa que han sido apropiados y reapropiados por diversos actores para rememorar acontecimientos vinculados con la violencia política, la represión y el terrorismo de Estado. Nos interesa interrogarnos sobre el modo en que estos espacios son significados y percibidos por los vecinos de los barrios, los organismos de derechos humanos, los militantes políticos, y las diversas agencias y funcionarios del Estado, actores todos que intervienen en las pujas por dotarlos de sentido. Queremos poner en discusión los debates y confrontaciones en torno a estas demarcaciones, los desafíos de la representación, las distintas maneras de elaborar e instituir marcas en el espacio, los modos en que está configurado el escenario, qué actores intervienen en estos debates, cuáles son sus estrategias respecto a cómo y qué recordar de este pasado y cómo transmitirlo a las nuevas generaciones, entre otros temas. Por último, nos interesa analizar qué debates y conflictos se suceden en estos escenarios, cómo estas luchas se desenvuelven a lo largo de diferentes coyunturas políticas, y qué estrategias desenvuelven los diferentes actores para imponer y/o legitimar su propia interpretación del pasado.

Miércoles 13 de mayo

18 hs. Conferencia Inaugural a cargo de Horst Hoheisel
(Academia de Artes, Kassel, Alemania)

Organiza IDES - Aráoz 2838, Ciudad Autónoma de Buenos Aires - Tel/Fax: (54-11) 4804-4949

Correo electrónico: grupolugares@yahoo.com.ar

ENTRADA LIBRE Y GRATUITA

sábado, 2 de mayo de 2009

El beso


Página /12 – Contratapa 29/04/09
http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-124127-2009-04-30.html

Bésame poco
Por Sandra Russo
Pandemia, pandemia, pandemia. Uno no puede dejar de escuchar un morbo mediático en la reiteración de la palabra que describe la globalización por otras vías. Hay un estallido generalizado de símbolos. Se derrumba un sistema político y económico que tenía al individuo como eje, y ataca al mundo en forma de pandemia un virus mutante que supo de vuelos y estiércol y que presenta la forma de una simple gripe. Pero el primer efecto de la pandemia es eliminar las simples gripes. Ya no las hay. Cualquier calentura es señal de alarma. Las personas son interceptadas en los aeropuertos en busca de información sobre su organismo. Y desde México, donde se juegan partidos de fútbol “a puertas cerradas”, también llega la noticia de las telenovelas sin besos. Nuestro mundo se está modificando.
No es que uno crea en las enfermedades de diseño, sobre las que ha visto unas cuantas películas norteamericanas. Ni que participe de posiciones conspirativas que imaginan a diez personas decidiendo en secreto algo que cambiará incluso (y sobre todo, como es costumbre, que eso no cambia) nuestras vidas periféricas. Pero justo en el momento en que la economía real hace revisar el ideario neoliberal que condujo al desastre, un ideario posneoliberal asoma en el único otro punto más sensible que la economía: la salud.
El posneoliberalismo está pronto a adquirir nuevas formas, porque va de suyo que embriona, y se diría que no se llamará así, que es muy pomposo. Podría llamarse, por ejemplo, Política de Manos Limpias, no porque deje atrás su intrínseca corrupción, sino porque hará eje en la desinfección obsesiva del espacio público, que de todos modos dejará de usarse, ya que cualquiera puede tener fiebre, y es más: cualquiera puede estar incubando fiebre. ¿Cuánto apostamos a que las señoras caceroleras serán las primeras en enchufarles barbijos a sus mucamas, que llegan desde el suburbio? No puede uno imaginarse, si la pandemia sigue siendo pronunciada con tanto énfasis y excitación, lo peligrosos que serán todos y cada uno de los pasajeros del transporte público. Es que es el aire que media entre uno y otro ser el que contiene la peste. Es que ya no es conveniente aproximarnos.
Escucho a un sanitarista hablar de “planes de contingencia”. Claro, la maldita contingencia. Es aquí cuando debería intervenir el Chapulín Colorado, pero bueh, es mexicano. La contingencia es algo de lo que siempre escapamos, algo que preferimos creer que no existe, un fantasma. La civilización que se globalizó y llevó sus hilachas virtuales a los lugares más lejanos es una civilización cimentada en la idea de que todo puede preverse y planificarse. Pero paradójicamente, esa civilización que vende imágenes de gente segura y tranquila se asienta en un sistema de explotación de un planeta que da probadas muestras de cansancio.
En las telenovelas mexicanas los amantes ya no se besan, y es posible presumir que si la pandemia pasa del grado 5 al 6, como se indica una y otra vez en los noticieros, los bunkers antiaéreos de este nuevo desastre serán unipersonales. Cada criatura aislada en su propio cuerpo. Cada uno cuidándose de las cosas terribles que pueden salir del cuerpo del otro.
Justo cuando un modelo político y económico basado en el más encarnizado individualismo se fractura y deja ver sus intestinos, el sistema sanitario mundial se pone en alerta por la peste que nos vuelve a todos Michael Jackson, todos un poco chiflados sospechando de la tos del vecino. No es que uno crea en las enfermedades de diseño, pero qué justo.

viernes, 1 de mayo de 2009

1º de mayo


"Si creéis que ahorcándonos podeís acabar con el movimiento obrero...el movimiento del cual los millones de oprimidos, los millones que laboran en la miseria y la necesidad esperan su salvación, si ésta es vuestra opinión, ¡entonces ahórcanos! Aquí pisoteáis una chispa, pero allí y allá, detrás de vosotros, frente a vosotros y por todas partes, las llamas surgirán. Es un fuego subterráneo. No lo podréis apagar."
Albert Spies (ejecutado en Chicago el 11 de noviembre de 1887).